La situación que vivimos en la sociedad actual hace que todos estemos concientizados de la importancia de una buena preparación y formación academica. Hoy en día, el inglés, es fundamental para obtener mejores oportunidades laborales que eleven nuestra calidad de vida.

Esta idea hace que muchos padres inicien a sus hijos en el aprendizaje del idioma desde la infancia, sin embargo, otros prefieren esperar hasta que el niño haya consolidado su lengua materna.

¿Cuál es entonces el mejor momento para aprender otro idioma?

 


 

Por: Valoree Valdez de Lebrón - High School Principal 

 

Numerosos autores piensan que el bilingüismo es un factor que promueve la conciencia lingüística y, por ende, el desarrollo cognitivo del niño a edad temprana.  Cummins (1976), Pear y Lambert (1962), Tunmer y Myhill (1984) plantean que los bilingües poseen una flexibilidad cognitiva superior a la de los  monolingües. 

Esta superioridad se puede medir y observar en pruebas de inteligencia, de formación conceptual, de razonamiento global, de resolución de problemas, y de conocimiento y reflexión acerca de sistemas abstractos y simbólicos como los sistemas lingüísticos y matemáticos.

 

Muchos debates se han centrado en esta idea. La mayoría de las teorías concluyen que el mejor momento para empezar a aprender un idioma es antes de los 6 años, pues en este momento el niño tiene más facilidad para adquirir las nuevas estructuras y el vocabulario. Debemos tener en cuenta que desde el mismo momento del nacimiento, el cerebro del niño es cómo una “computadora  perfecta” lista para funcionar. Sin embargo, ciertas conexiones y “cables” de esa computadora sólo estarán operativos al 100% durante un periodo relativamente corto. Si no hacemos uso de esos dispositivos durante ese período, puede que más tarde no sean tan eficientes.

Durante la infancia (entre los 5 y 10 años aproximadamente) el cerebro de un niño es doblemente más activo que el de un adulto. Es a esta edad cuando el niño tiene una capacidad cerebral extraordinaria para similar y “absorber” nuevos códigos, por muy desconocidos que fueran hasta el momento, por no hablar de la facilidad y capacidad auditiva para aprender e imitar nuevos sonidos. Esto contrasta, en muchos casos con la opinión de los padres, que piensan que el niño puede sufrir algún tipo de alteración en el desarrollo lingüístico debido al aprendizaje simultáneo de dos lenguas.

Cada vez más, la población es más consciente de las ventajas que supone aprender una lengua desde la infancia, y es por ello que poco a poco se van desarrollando nuevos enfoques y metodologías para su aprendizaje.

De hecho, el aprendizaje del inglés en la infancia tiene innumerables ventajas:

 

  • Permite la expansión general del conocimiento.
  • Mejora la habilidad comunicativa.
  • Estimula el desarrollo intelectual.
  • Facilita el uso de las nuevas tecnologías.
  • Mejora la accesibilidad laboral en la vida adulta.
  • Repercute en conocimiento de nuevas culturas, transmitiendo valores como la tolerancia y el respeto a la diversidad.

 

Se pone pues de manifiesto, que el aprendizaje del inglés, tiene muchos efectos positivos en el desarrollo intelectual del niño. Sin embargo, ¿qué ocurre con niños más mayores? La respuesta es clara: nunca es tarde para el aprendizaje.

La diferencia es el tiempo empleado para asimilar los diferentes aspectos fonológicos, sintácticos, semánticos de la segunda lengua. Si consideramos de nuevo el ejemplo de la computadora, el hecho de que ciertos dispositivos no funcionen al 100% pasado el período de mayor efectividad, no significa que no puedan usarse nunca más. Simplemente, su rendimiento será menor, y por tanto, más lento.

El cerebro del niño, está pues, mucho más capacitado para la asimilación de nuevos conceptos. Según Baker, si un adulto y un niño empezasen a la vez a aprender un idioma, el adulto manifestaría clara ventaja sobre el niño en las primeras fases del aprendizaje, sin embargo, esto sería una situación transitoria, pues pronto el niño empezaría a progresar a un ritmo mayor de lo que lo haría el adulto. La razón, cómo hemos dicho antes, es la facilidad que experimentamos en la infancia para asimilar una segunda lengua.

Teniendo en cuenta el “don” que poseen los niños para aprender inglés, se pone de manifiesto la necesidad de los centros educativos por aprovechar al máximo este período tan fructífero para el aprendizaje.  Desde estas líneas podemos hacernos una idea de la importancia que tiene el fomento del inglés y su correcto aprendizaje en los primeros años de escolarización. La infancia es un período clave para adquirir la lengua inglesa de manera natural y hacer uso de ella de forma efectiva y continuada, por lo que es tarea de docentes y padres involucrarnos en esta labor tan útil para el futuro de los niños.

--------

Bibliografía:

  • Baker, C. Foundations of bilingual education and bilingualism.
  • Snew and Hoefnagel. The critical Period for language acquisition: evidence from a second language.

 FOTO: www.freepik.es